En el modelo de minería moderna, la relación entre una empresa y sus vecinos ha evolucionado de la simple convivencia a una colaboración estratégica. Industrias Peñoles ha consolidado esta visión a través de sus Comités Comunitarios, estructuras de participación efectiva que permiten a los habitantes ser protagonistas del desarrollo de su propio entorno.
Estos comités no son solo foros de escucha, sino espacios de acción donde la toma de decisiones se democratiza, permitiendo que la participación comunitaria minera sea el motor que prioriza proyectos y resuelve necesidades reales.
Peñoles | Agentes de cambio
En el municipio de Cuencamé, Durango (donde se ubica la mina Velardeña), el comité “Agentes de Cambio” es un referente de éxito. Este grupo está integrado por líderes locales, desde instructores de centros comunitarios hasta profesores de academias deportivas.
Su labor va más allá de la gestión administrativa: se enfocan en generar cohesión social. Al fortalecer las capacidades de los ciudadanos y promover actividades que unen a las familias, el comité asegura que los beneficios de la actividad minera se traduzcan en un tejido social más sólido y resiliente.
Gestión social en Torreón
La eficacia de estos comités se manifiesta con claridad en la gestión de servicios públicos básicos. En las colonias del sur de Torreón, existen 13 Comités Comunitarios integrados por más de 120 ciudadanos que actúan como gestores sociales permanentes.
Colonias como Nuevo México, Francisco I. Madero, Vicente Guerrero y Eduardo Guerra, entre otras, han visto una mejora en su calidad de vida gracias a este mecanismo de vigilancia ciudadana que eleva la confianza en las instituciones.
La esencia de un vecino responsable
Para Peñoles, impulsar la participación comunitaria minera significa dar a los habitantes un papel activo. Ellos son quienes priorizan los proyectos, ejecutan tareas específicas y evalúan los resultados finales.
Este enfoque de cercanía y transparencia confirma que la minería sostenible no solo se trata de extraer minerales de forma responsable, sino de construir comunidades más fuertes, autónomas y comprometidas con su propio bienestar. Al final del día, el éxito de una operación minera es inseparable del éxito y la armonía de sus vecinos.









